martes, 29 de enero de 2013

Literatura Soviética (I)


Literatura Soviética 
Octubre 1984





Me interesa destacar de este número en concreto las siguientes preguntas tan formales y abstractas que se hacían los literatos por aquellos lares y tiempos. 

p. 134
¿Es moderna la literatura soviética?

¿Cuáles son las tareas inmediatas de la literatura soviética?
¿Cuál es  su papel en la vida intelectual de la sociedad?
¿Cuáles son sus posibilidades?

Preguntas que se hacían en la Unión de Escritores de la URSS, en la revista “Literatúrnaya Gazeta”.

El lector de aquéllos tiempos quizás se contentaba con esta forma tan oficiosa de tranquilizar las mentes lectoras. Hoy en día, contamos con “Destinos Truncados”, novela que desde hace años ya se editó en España, de los hermanos Strugatsky, antiguamente colaboradores de la propia revista LS (en 1982 y 1984, al menos).






Pero veamos lo que se decía:

Nikolái Kladó, “No importa tanto el objeto que se plasma, como el concepto que de él tiene el autor de la obra”. El articulista sigue: “Al aceptar el punto de vista del crítico de que la posición del artista, su concepción de la realidad y del hombre tienen sin duda, una importancia enorme, los participantes en la discusión consideran necesario, sin embargo, señalar que el objeto de la plasmación, aquello de QUÉ escribe el literato, es también substancial para el arte". Esto del QUÉ me tiene cogido por los huevos, la verdad. 

Aparte de escritores ciegamente obsesionados con el tema de la Gran Guerra (como llamaban los soviéticos a la II GM) y sus efectos, a otros se les puede rescatar al menos alguna frase: Mustia Karim, poeta bashkir, “El arte es un país especial, donde el derecho a la ciudadanía, al voto sólo lo posee el que sirve obedeciendo a la conciencia del deber, y toda obra, dictada no por capricho sino por orden del alma y del talento, vivirá una vida larga y feliz”.

Grigori Baklanov: prosista ruso
En vez de decir algo por su cuenta, lo primero que hace es criticar la figura del lector. Se mete con ese lector a tiempo parcial, el que más abunda hoy en día: “Los que se acostumbran a leer superficialmente, con negligencia, leen de la misma manera, con el rabillo del ojo, incluso la literatura verdaderamente artística”. Habrá que preguntarse qué es eso de «literatura verdaderamente artística». Sigue: “No se sumergen en su contenido, sino que, de prisa y corriendo, tratan de averiguar «el quid del asunto». A veces los lectores [aquí ya generaliza de una manera espantosa, y sigue sin aportar nada a la discusión, para a continuación retirar buena parte de la máscara que suponía aquel régimen], dicen que en la literatura les importa principalmente la información y dejan sin leer las descripciones de la naturaleza… Incluso no se dan cuenta de qué cosas difamatorias dicen sobre sí mismos, de cómo se roban a sí mismos. Nada les importa la riqueza de la lengua materna y la música de la palabra. ¡Sólo necesitan la lengua para recibir y transmitir información”.  

Camarada Grigori, cuánta razón tenías, qué bien se está leyendo tumbado en la cama, (mientras la parienta cocina gachas con cerdo), las descripciones de la Naturaleza de un Rousseau, o de un Victor Hugo. Y si me pagaran una pensión vitalicia por hacerlo, sinceramente, hasta estaría dispuesto a leer tus obras completas. Pero me temo que alguien nos ha traicionado. Quizás el Traidor seas tú mismo. O yo. 

Otro prosista ruso, Vitali Zakrutkin, dice: “Amo mi tierra, a mis hijos, amo la vida y debo luchar para defender todo con el arma que domino. Creo que actualmente no hay para los escritores un tema de mayor trascendencia.

Un prosista lituano, Mikolas Sluckis, idealiza. No le falta razón, de todas maneras.
El individuo no tiene derecho a refugiarse tras nuestra bella fachada social para poder decir «nosotros», generalizándose a sí mismo en el alto concepto de hombre de la sociedad socialista, sin haber efectuado primero un trabajo interno, un esfuerzo interno y sin haber demostrado una participación activa para llegar a ser digno de ellos”.

Victor Shklovski, historiador y crítico literario, decía:
La literatura soviética no es vieja, tiene sólo 68 años, y es más joven que algunos de los escritores que la crean. Su historia no es más larga que el promedio de la vida humana, pero esa vida tiene su término, mientras que la literatura no, la literatura continúa. La literatura soviética es joven, y por ende, suscita esperanzas. Sus derechos al futuro se apoyan en su bella historia”.

Recomiendo leer al menos, como decía más arriba, la novela "Destinos Truncados". 

Pero recuperar el pensamiento (real o ficticio) de aquella gente, hoy en día tan olvidado , me parece que tiene cierto interés. La supuesta libertad de la que disfrutamos al menos ha sellado la boca de tanto intelectual con carné de político. Pero, ¿qué es lo que tenemos a cambio los escritores? Un blog que no lee nadie. O casi nadie. A menos que uno haga la calle. Osease, lo de siempre. 

by George R.



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